• Cristina Sánchez-Andrade

    Carta abierta a los ciudadanos

    por Cristina Sánchez-Andrade

    17 0ctubre 2012

    “Vamos a ver… todos los que me conocéis bien, sabéis que me siento gallega hasta la médula pese a haber nacido en Catalunya. El sentirme gallega nada tiene que ver con la región delimitada en un mapa. Tiene que ver con una lengua, una música, unas costumbres, una historia, etc. En definitiva una IDENTIDAD. Galicia amigos,tiene una historia y no siempre estuvo gobernada por Franco o Fraga.


    Pero nací y vivo en Catalunya, tierra donde he crecido, aprendido, amado, reído, llorado, trabajado… Y una parte de mi corazoncito se siente catalán. Por eso cada vez que leo o escucho comentarios como que en la escuela se nos “CATALANIZA” o se nos educa en la “SEPARACIÓN”, la sangre me hierve. Pero más me hierve aún como estudiante y amante de la Historia (en general, no solo de Catalunya cuando oigo a altos cargos del PP dar patadas a cientos de años de historia.


    Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso de los Diputados (fundado en 1834, un pelín más tarde que las Cortes Catalanas en 1192… os voy dando datos por eso del rigor histórico) nos dice que hay que “abrir los libros de historia y mirarlos sin prejuicios” para esta vena que les ha dado a los catalanes de querer ser como Escocia… en fin.
    También Miguel Ángel Rodríguez, ex portavoz del Gobierno de Aznar, nos dice que los catalanistas son o somos una secta y unos lloricas.
    Nos comenta González Pons, Vicesecretario de Estudios y programas del PP, que “CATALUNYA HA SIDO SIEMPRE PARTE DE ESPAÑA” (el primer monarca de ESPAÑA fue Amadeo I de Saboya en 1870, los anteriores lo fueron de Castilla… ¿Catalunya hemos dicho que tenia cortes desde?)
    Pero como casi siempre, la guinda al pastel la pone nuestra queridísima Esperanza Aguirre (como la echábamos de menos) que va y nos dice que “ESPAÑA ES UNA GRAN NACIÓN CON 3.000 AÑOS DE HISTORIA Y QUE ESO ES TODO LO QUE TIENEN QUE SABER LOS NIÑOS”. Vamos a ver Espe… Hace 3000 años ni existía Catalunya, ni existía España perojuraría que era la época en que moría David y Salomón se convertía en Rey de Israel… no sé.


    Para los que no lo sepan, los condados catalanes fueron oficialmente formados en el año 987 cuando el conde Borrell II de Barcelona de deshace del vasallaje que unía a Catalunya con Francia (fruto de la protección que ofreció Carlos Martel a Catalunya antes las incursiones musulmanas en la península a partir del 718) y se mantuvieron totalmente independientes hasta 1162, fecha en que se anexaron al Reino de Aragón formando la Corona de Aragón, y organizándose como una federación deestados medievales posteriormente (desde 1139 hasta 1479) respetando las singularidades de cada territorio y desarrollando una estructura política equivalente y similar entre sí: Cortes, Generalidades y Constituciones, coordinando la política exterior conjuntamente.
    Allá por el 1516 se unen las Coronas de Castilla y Aragón por problemas sucesorios en la segunda. Entendería que llegados a este punto, muchos piensen que aquí nace España, pero se equivoca. Se da una unión entre dos Coronas, pero se siguen manteniendo cortes, instituciones políticas, administración pública, lenguas y moneda. Tanto es el sentimiento de NACIÓN de CATALUNYA que en 1640 estalla la Guerra dels Segadors y Pau Clarís proclama la República Independiente de Catalunya en 1641 (no es algo nuevo de ahora señores).

    ESPAÑA tal y como se conoce (políticamente) nace con Felipe V y sus DECRETOS DE NUEVA PLANTA allá por el 1716 que ya antes había llenado de sangre Barcelona un 11 de Septiembre de 1714.
    Así pues, resumiendo, CATALUNYA SÍ HA SIDO INDEPENDIENTE. Lo fue 145 años por completo y después aliada con el Reino de Aragón otros 350 años aproximadamente. Conquistó territorios, lucho contra Castilla en varias ocasiones, escribió sus leyes, ganó y perdió guerras, creo su música, sus tradiciones y su carácter luchador.


    Ya está bien de REINVENTAR HISTORIA, esta es la que hay y hay que conocerla. Hay que entender el clamor de un pueblo, su sentimiento de nación y su ansia de libertad. Puede o no compartirse el concepto de independencia, pero JAMÁS debe menospreciarse una cultura, pisotearla y manipularla para conseguir votantes o para dividir.
    YA ESTÁ BIEN.


    Y entiendo a los que defienden su nacionalidad catalana porque sé que ellos sienten lo mismo al escuchar una gralla que yo al escuchar una gaita. Tengo dos patrias, dos naciones: la gallega y la catalana y me siento orgullosa de mis dos lenguas y mis dos banderas. La diversidad es cultura, a ver si se enteran ya los ministros españoles.
    Por si no ha quedado claro, en las votaciones de Noviembre me decantaré por alguno de los partidos que apoyen el referéndum sobre la independencia. Porque por encima de todo, en política, está la libertad, que no se olviden. Preguntar al pueblo “qué quiere” no es ilegal, debiera ser de obligado cumplimento. Las constituciones y las fronteras cambian, si no, no existiría la evolución.


    Y dicho esto… BONA NIT, BOAS NOITES. Y lo he escrito en castellano porque me da la gana, porque en Catalunya sabemos hablar más que un idioma.

     

  • Carta en defensa de Maragall

    artículo publicado en publico.es el 24 septiembre 2014

    por Vicenç Navarro
    Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

    En las discusiones, que no pueden dignificarse con el nombre de debate, que están teniendo lugar en España sobre el llamado “problema catalán”, se están haciendo afirmaciones y supuestos que, aun cuando reproducidos constantemente en los mayores medios de información y persuasión españoles, deben cuestionarse. Entre ellos destaca el artículo de José Bono (que fue Presidente de Castilla-La Mancha, candidato a la Secretaría General del PSOE, Ministro de Defensa del gobierno socialista, y Presidente del Congreso de los Diputados), publicado en El País el 14.09.14, en el que, en términos claramente ofensivos, se refiere a Pasqual Maragall (que fue President de la Generalitat de Catalunya y protagonista en el proceso de elaboración del Estatuto aprobado por el Parlament de Catalunya y, más tarde, por las Cortes Españolas) responsabilizándolo indirectamente de la posible ruptura de España.

    Veamos algunas de estas afirmaciones y supuestos, que aparecen implícita o explícitamente en este artículo y otros artículos de José Bono, entre otros:

    1. Se utiliza continuamente en esta narrativa el término nacionalista, sin más, para definir a los nacionalismos reivindicativos existentes en Catalunya, el País Vasco y Galicia, sin nunca utilizar el término nacionalismo para definir al más poderoso, dominante y excluyente de los existentes en España, que es el nacionalismo españolista (utilizo el termino “españolista” sin ningún intento peyorativo, de la misma manera que se utiliza ampliamente el término de nacionalismo catalanista), que domina el establishment (es decir, la estructura de poder) político y mediático del país basado en la capital del Reino, Madrid (expresión que no tiene ninguna intención peyorativa u ofensiva con la población que vive en Madrid, hacia cuyas clases populares tengo gran simpatía, como señalaré más adelante). Este nacionalismo se extiende en amplios sectores de la población a lo largo del territorio español que consideran que en España hay solo una nación, la española, única e indivisible, cuya unidad, según la Constitución, está garantizada por el Ejército, considerando a esta institución, así como a la Corona, como las máximas garantes de esta unión, que debe mantenerse, incluso si hace falta, por la fuerza, incluyendo la militar.

    2. En contra de lo que el nacionalismo españolista indica, ha habido, sin embargo, en la historia de España, durante varios siglos, dos visiones de España: una la españolista, defensora a ultranza de una visión uninacional; y otra con una visión plurinacional, que entiende y ve a España como compuesta por varios pueblos y naciones, unidos voluntariamente y no por la fuerza, que han de tener el derecho a decidir sobre su articulación dentro del Estado español. Esta visión fue brutalmente reprimida durante la dictadura impuesta por el Ejército, y ha continuado discriminada durante el periodo democrático por el establishment político y mediático español.

    3. Históricamente, las izquierdas en España apoyaron durante la dictadura y en la clandestinidad esta visión plurinacional de España, como lo demuestra el hecho documentado de que tanto el PSOE como el Partido Comunista defendieran el derecho de autodeterminación (lo que ahora se llama el derecho a decidir) de los distintos pueblos y naciones de España durante la clandestinidad y cuando lucharon heroicamente contra la dictadura. Léanse los documentos del PSOE de la clandestinidad, en fecha tan reciente como 1976, y lo verán.

    4. El derecho a decidir no es lo mismo ni es idéntico a la petición de escisión o independencia, distinción que de una manera interesada y manipulada nunca se hace por parte del nacionalismo españolista o por los independentistas catalanes. Naturalmente que el derecho a decidir implica e incluye el derecho a escoger alternativas, una de las cuales puede ser la escisión. Pero no es la única.

    5. El derecho a decidir por parte de una nación es el derecho de su población a escoger la manera de articularse y/o relacionarse con el Estado. Lo que vimos en Escocia hace unos días fue el enorme triunfo y victoria del derecho a decidir del pueblo o nación escocesa, lo cual se hizo debido al carácter democrático del gobierno y del Parlamento británicos.

    6. El Ejército y la Monarquía vetaron, durante la Transición, que dicha posibilidad –el derecho a decidir- quedara reflejada en la Constitución, tal como indicó uno de los llamados padres de la Constitución, el Profesor Jordi Solé Tura. Este veto fue profundamente antidemocrático, pues ni el Monarca ni el Ejército tenían ninguna representatividad democrática en el momento en el que se iniciaron los pasos hacia la Transición. Fue, por lo tanto, una imposición antidemocrática de las fuerzas que controlaban el Estado dictatorial. Esta imposición de la España uninacional frente a la plurinacional está en la raíz de las tensiones existentes en España, en relación a lo que ofensivamente (reflejando la mentalidad del nacionalismo españolista) se presenta, repito, como el “problema catalán”, cuando en realidad es el problema español, que no se ha resuelto. El intento de Pasqual Maragall era resolverlo.

    7. Todas las izquierdas catalanas, incluyendo el PSC, han conservado la visión plurinacional de España, habiendo sido el socialismo catalán, bajo la dirección de Pasqual Maragall, el que lideró el proceso para redefinir España y la relación entre Catalunya y el Estado central español, proyecto que fue aprobado por el Parlament de Catalunya, por las Cortes Españolas (después de lo que ofensivamente se presentó como un “cepillado”) y por el pueblo catalán en referéndum. El Estatuto reconocía el carácter plurinacional de España, definiendo a Catalunya como nación, lo cual, jurídicamente, fue vetado por el Tribunal Constitucional. Ni el Estatuto ni Pasqual Maragall abrían la posibilidad de escisión. Lo que deseaban era el reconocimiento por parte del Estado de la plurinacionalidad de España, lo cual no se consiguió debido al veto de dicho tribunal.

    8. Esta redefinición de España como plurinacional creó una enorme animosidad por parte del establishment político y mediático del país, centrado en Madrid, incluyendo gran parte de los barones socialistas, como el mismo José Bono (figura clave en el establishment político y mediático castellano y madrileño), que incluso llegó a exigir que a Maragall se lo expulsara del PSOE (según sus propias declaraciones en El País, 14.09.14), pues, según él, la propuesta de Estatuto aprobada por el Parlament de Catalunya rompía con su concepción de lo que es España. José Bono, una figura muy representativa del establishment castellano, hijo de un miembro de la Falange, ha mostrado a lo largo de su vida política una visión enormemente tolerante con el fascismo y una gran insensibilidad hacia las fuerzas democráticas que lucharon por una España democrática. Prohibió, por ejemplo, que se enarbolara la bandera republicana en las Cortes, en reconocimiento a los republicanos que lucharon por la democracia durante la Guerra Civil, en un acto de reconocimiento a ex presos y represaliados del franquismo y familiares. Y en la celebración de una fiesta nacional puso, como Ministro de Defensa, en el desfile militar a los fascistas que lucharon con las tropas de Hitler en la II Guerra Mundial al lado de las tropas republicanas que lucharon por la libertad de España y de Europa, liberando lugares y ciudades de este continente como, por ejemplo, París, hecho que nunca se celebró en esta España.

    9. De este tipo de mentalidad del nacionalismo españolista se deriva otra falsedad: que los que tienen una visión uninacional de España son los auténticos patriotas. Los nacionalismos periféricos son definidos frecuentemente como anti España, como secesionistas que quieren su destrucción. Y consideran a la Corona y al Ejército como los máximos exponentes de tal patriotismo. Se ignora que, en realidad, es fácil de ver en España quién es más patriota, entendiendo por patriota el que muestra una actitud más comprometida con el bienestar de las clases populares, que son la mayoría del pueblo español, y, por lo tanto, de la patria española. España no es una entidad abstracta (sintetizada por la espada y la cruz como su símbolo). España es primordialmente la población que vive en ella. Pues bien, la Corona, el Ejército y, además, la Iglesia, han sido históricamente responsables de que hubiera una dictadura en este país que afectó muy negativamente al bienestar y calidad de vida de las clases populares (como he documentado extensamente en mi libro El Subdesarrollo Social de España. Causas y Consecuencias), sin que los supuestos “súper patriotas” españoles hayan pedido perdón o disculpas al pueblo español por ello. Todo lo contrario, se consideran los súper españoles.

    10. Ahora bien, uno de los hechos más importantes hoy en España es precisamente el resurgimiento de la otra España, la España plural, siendo las Marchas de la Dignidad, procedentes de los distintos pueblos y naciones de España, un ejemplo de ello, indicando que el Estado español no les representa. El eslogan del 15-M “no nos representan” es hoy compartido por la mayoría de la ciudadanía en España. Es la España plurinacional la que también expresa un mayor compromiso con el bienestar de las clases populares. La redefinición de España es esencial para conseguir el bienestar social de la población. El mismo Estado que se niega a reconocer la plurinacionalidad de España es el responsable de su enorme retraso social.

    11. Lo que está destruyendo a España es el nacionalismo españolista, tan bien reflejado por José Bono. Cuando volví del exilio, hace muchos años, ya indiqué que ese nacionalismo rompería España. Y lo están consiguiendo. Es lógico y predecible que el independentismo esté creciendo en Catalunya debido al dominio de esa visión españolista, que no será capaz, a no ser que sea por la fuerza militar repitiendo nuestra historia, de detener este enorme rechazo que se está dando a lo largo del territorio español.

    12. En Barcelona, en la gran manifestación del 11 de septiembre, una de las ovaciones más intensas que se hayan visto en cualquier manifestación fue la respuesta de miles y miles de manifestantes a la presencia y los discursos de trabajadores andaluces, gallegos y madrileños, que vinieron a apoyar el derecho a decidir del pueblo catalán, indicando que la lucha de este pueblo era también su lucha. La ovación alcanzó su máximo nivel cuando el representante de la Marcha de la Dignidad de Madrid dio su apoyo a ese derecho. Era la voz de las clases populares de Madrid, que lucharon hasta el último día contra el fascismo, y a las que el President Companys indicó en su día “Madrileños, Catalunya os ama”. El enorme aplauso y ovación de las miles de personas donde se celebró su presentación muestra que los catalanes allí presentes también aman al Madrid popular que lucha contra el Madrid oficial del establishment que lo ahoga.

    13. En Catalunya el secesionismo ha sido históricamente minoritario. El President Companys, el presidente más popular que haya tenido Catalunya, no era secesionista. Era federalista. Pero la intolerancia del nacionalismo españolista está causando que este secesionismo se esté convirtiendo en mayoritario. Hoy, el Estado español, y voces como Bono, están destruyendo España. Pero su fundamentalismo les impide ver lo que es obvio.

    Se está abriendo un nuevo escenario en España, donde dos de los principales partidos, Podemos e IU, apoyan el derecho a decidir. Y en el PSOE, la izquierda está presionando para que lo apoye. Hoy se está produciendo un tsunami en Catalunya y en España que el establishment -tan bien representado por José Bono- no entiende ni es capaz de responder a él. Pero las semillas se están plantando, no solo en Catalunya sino en todo el Estado, para crear otra España, una España justa, democrática y plurinacional, donde el derecho a decidir sea una práctica que se realice a todos los niveles en este Estado.

  • La vergonya d’Europa, Van Rompuy

    Herman Van Rompuy és encara, per poc de temps, president de la Unió Europea. I ahir es va atrevir a respondre a una pregunta de Carles Boix sobre la independència de Catalunya amb aquesta frase: ‘La democràcia no serveix per a canviar fronteres.‘ Ja estem bastant acostumats a aguantar estupideses prepotents per part de la mediocritat insultant que governa a Brussel·les, la mediocritat que fa perillar de debò la construcció europea. Però la frase de Van Rompuy ha anat més enllà d’on ningú no s’havia atrevit a anar fins ara i és simplement intolerable.

     Què vol dir que la democràcia no val per a canviar les fronteres? Què es pensa que van fer els estonians o els eslovens? Com es pensa que formen part de la Unió Europea els eslovacs? Com s’ho faria Malta, per tenir un lloc al consell, si no fos perquè la democràcia li va permetre de canviar les fronteres? I Merkel, com hauria arribat a cap del govern de la RFA, ella que va néixer ciutadana de la RDA, si no fos perquè la democràcia fa possible de canviar fronteres?

    Espere que no pronunciàs aquesta frase amb coneixement exacte d’allò que deia. Altrament, Herman Van Rompuy hauria d’aclarir-nos com és que ell en persona ha signat l’entrada de Croàcia a la Unió Europea. Vol dir, senyor Rompuy que la democràcia no serveix per a canviar les fronteres, però la guerra, la neteja ètnica, els crims en massa i la destrucció d’un país sí? Aquest és el missatge que Europa vol enviar al món? El meu vot val menys que un cadàver, cent o mil a les trinxeres de Vinkovci, senyor Van Rompuy? Vergonya! Vergonya en el nom dels pares fundadors d’Europa! Vergonya en el nom de tots els qui han lluitat durant decennis per fer de la Unió un espai de pau, llibertat i estabilitat. 

    Editorial de Vilaweb.cat

    25 setembre 2014

    per Vicent Partal

  • Van Rompuy

    The shame of Europe

    Vilaweb.cat ‘s editorial September 25 2014

    by Vicent Partal

    Herman Van Rompuy is still, but not for long, the president of the European Union. Yesterday he dared to answer a question from Carles Boix on the independence of Catalonia with, ‘Democracy does not serve to change borders.’ We are well accustomed to hearing arrogant stupidities from the insulting mediocrity governing in Brussels, the mediocrity that seriously endangers the construction of Europe, but Van Rompuy’s phrase has gone further than anyone had previously dared before and is simply intolerable.

    What does he mean by democracy does not serve to change borders? What does he think the Estonians or Slovenians did? How does he believe the Slovaks form part of the European Union? What would Malta do to have a place on the Council, if it were not for democracy allowing borders to be changed? And Merkel, how would she have governed the Federal Republic, having been born in the Democratic Republic, if democracy had not enabled borders to be changed?

    Let’s hope that he was not thinking about what he was saying, otherwise, Herman Van Rompuy would have to explain how he was the person who signed Croatia’s entry in the European Union. Do you mean, Mr. Rompuy, that democracy does not serve for changing borders but that war, ethnic cleansing, mass crimes and the destruction of a country does? Is this the message Europe wants to send to the world? Is my vote worth less than one, a hundred or a thousand corpses in the trenches of Vinkovci, Mr. Van Rompuy? Shame on you! Shame on behalf of the founding fathers of Europe! Shame on behalf of all those who have fought for decades to make the Union a place of peace, freedom and stability.

  • soraya saenz_felipe_uve_palito

    piensa presidente…y da gracias a la Constitución

    Soraya Saenz de Santamaria (19-IX-2014): “Cuando algunos tengan a bien firmar determinadas decisiones sólo pido que, antes de firmarla, piense que es el presidente (1) de todos los que residen en esta comunidad (2), de los que sienten una cosa y otra, y que piense que es presidente porque una Constitución se lo permite”

    …y de buen rollo, mañana volvemos, no es una amenaza…

    (1) se refiere al presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, Arturo Mas

    (2) la comunidad a que se refiere es Cataluña (noreste de España)

     

  • sma_moragas_vicky_camarga_camacho_barcelona

    SMS Moragas Camarga Camacho

    Els SMS de Moragas i la gravació de “La Camarga” apunten a que els dos “ex-compañeros-de-clase” no poden dedicarse ni a l’espionatge ni a la política.

    Pablo Iglesias demana la dimissió de Moragas. Torres-Dulce (Fiscal general del Estado) no hi veu res penal, potser sí significat polític…però res greu…també té significat polític la manifestació d’ahir amb 1.800.000 catalans.

  • españa no deixa votar

    Catalonia vs Spain, a clash of two nationalisms

     

    www.opendemocracy.net

    By targeting the Mas government, widely portrayed as extremist and irresponsible, and by refusing to negotiate on key constitutional, economic, social, cultural issues, Mr. Rajoy has – willingly or not – been playing into the hands of radicals.

    Will 2014 be the year of Catalonia as it might be that of Scotland, whose voters will decide by referendum on September 18 if they want to regain their independence after three centuries within the United Kingdom ?

    Five days earlier, Catalans will have taken to the streets en masse to commemorate the 300th anniversary of their own battle of Culloden, i.e. the fall of Barcelona into the hands of Spanish and French armies on September 11, 1714, and the end of their traditional self-rule and national identity. In 2012 and 2013 between one and two million people marched for independence from Spain, out of a population of 7.5 millions, slightly larger than Denmark.

    And, on November 9, the autonomous government has vowed to organise a referendum on Catalan residents’ “Right to decide” whether they want to become a State and, if they do, whether they would choose independence or remain in the fold of the Spanish monarchy. A vote which is bitterly opposed – as unconstitutional – by the right wing PP’s (Popular Party) government in Madrid as much as by PSOE (Socialist) opposition in the name of Spanish unity. For the moment, according to recent opinion polls, over two thirds of voters would vote “yes” at the first question and a small majority would opt for independence.

    But this “yes” could well turn into a “no” if the Spanish head of government Mariano Rajoy agreed to stop tampering with their linguistic and cultural rights – education is conducted in the Catalan language in the Autonomous Region – and grant a “Fiscal Pact” to Barcelona, like the one already in place in the Basque Country, allowing them the right to collect taxes.

    As a rule, Catalans distrust the behaviour of Madrid politicians who, they feel, want to curtail their linguistic rights while milking the richest economy of the peninsula. Even if they are opposed to independence or in favour of a federal Spain ( the “Third Way” advocated by the Socialists – who remain short of details on their new proposal – but firmly rejected by Rajoy). They stress that the “Estatut” (status) approved by referendum and validated by the Spanish Cortes in 2006 has been stripped of its fundamental rights by the Constitutional Court, at the request of the PP, then in opposition, and of some PSOE leaders. And that, since it was returned to power in 2011, the PP has been eating away what Catalans consider to be their prerogatives.

    In a democratic country there is nothing which could not be solved through negotiations. Provided there is a common will to negotiate, i.e., to give and take. The Catalan government, led by Artur Mas, head of Convergencia I Unio (CiU), the moderate nationalist party which spearheaded the fight for autonomy after Franco’s death and who has long kept alive the hope of negotiating a better status with Madrid, is now advocating the “Right to decide”. He has announced for November 9 a referendum considered as illegal by the PP and PSOE, both of whom have vowed to oppose it by all legal means. Mas is also keeping up his sleeve the option of holding “plebiscitary” elections to the Barcelona Parliament, which would bring in a wider nationalist majority.

    While Madrid politicians, and media are staunchly opposed to a referendum which, for them, would mean secession – some having gone so far as to compare Catalan nationalists to Nazi national-socialists, portraying Mas with a Hitler-like moustache and advocating sending the army in to restore rule of law in Barcelona – the two main Spanish parties, PP and PSOE, have all but vanished from the Catalan political scene. At the same time, moderate nationalists, who have failed to bring negotiations forward, are now threatened by the rise of the old radical anti-monarchy nationalists of Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), which has overtaken CiU in latest polls.

    Thus both sides are being radicalised. The moderate Catalan bourgeoisie, traditionally ready for compromise which would protect their business interests – and who remain, on economic and social issues as conservative as the PP – could soon be replaced by a less pliable ERC. Thus making a compromise less easy to reach, or even more unlikely. So Spain is now facing a confrontation between two conflicting nationalisms, Spanish/Castilian and Catalan.

    This is precisely what the Catalan business community, as committed to their cultural values as to their economic interest in remaining part of a larger Spanish market, desperately want to avoid and are trying to act as a go-between between Madrid and Barcelona. They have, according to the daily El País (17 July 2014), pleaded with Mr. Rajoy to do away with his strategy of “immobility”, of sweeping the Catalan question under the carpet in the vain hope that it will eventually fade away, and to open negotiations on three fundamental issues which would rebuild confidence, cut the grass from under the pro-independents’ feet and make irrelevant the “Right to decide”: recognizing Catalonia as a nation, full control on linguistic and cultural issues, and fiscal autonomy. So far to no avail. As the head of Barcelona’s Economists Circle, Antón Costas said, “the temptation of doing nothing is only leading us towards the extremes”.

    By targeting the Mas government, widely portrayed as extremist and irresponsible, and by refusing to negotiate on key constitutional, economic, social, cultural issues, Mr. Rajoy has – willingly or not – been playing into the hands of radicals like the ERC or social organisations like Omnium Català and ANC (Catalan National Assembly), who are behind the latest massive demonstrations. New local elections would probably bring to power a coalition led by ERC. Specially as a significant number of neo-Catalans – immigrants from the rest of Spain and abroad – have recently joined the traditional independence camp. While, at the same time, neither the PP nor the PSOE want to be seen by their traditional Spanish voters as giving away to “separatists”. Rajoy knows that his party’s radical wing, influenced by his predecessor Jose Maria Aznar, could threaten his leadership. While PSOE leaders are well aware that no Socialist government could be returned to the Cortes without the Catalan votes.

    The contrast with the more realistic position of the British government is glaring, which has accepted the Scottish referendum, while campaigning – like the Labour Party – for a “no” vote on independence. And moreover letting it be  understood that this “no” vote could be followed by devolution of more federal powers to the Scots.

    Of course, both London and Madrid have been trying to frighten away voters by threatening them with expulsion from the European Union, exclusion from their present currency – the Pound or the Euro – and dire economic and social consequences if they make the wrong choice. This is fair game. But, as well as independence – especially on unfriendly terms – meaning serious economic difficulties for sure, and long negotiations with Brussels on access to the EU, it could also be costly to Spain. And perhaps more. The Kingdom would, in effect lose its richest region, its second city and its main port, but also one of its only road and rail connections to the rest of Europe, (the other being through the Basque Country, also tempted by greater autonomy, or more). The EU, meanwhile, has rejected Rajoy’s plan to open up a new route to France through the central Pyrenees. All this could strip Spain of its place among EU major powers and reduce it to the humiliating status of a “middling” country. Hard for a nation which has, for centuries, considered herself a world power.

    For their part, a spectacular scandal has just marred the image of Catalan nationalism when it was made public that the charismatic father of Catalan’s autonomy and long-time head of the Barcelona government, Jordi Pujol, had squirrelled away millions of family money into foreign banks. This scandal, front-paged in all the media, is seen by many, in Spain as in Catalonia, as a nail in the coffin of the pro-independence crusade.

    It is true that the very image of Catalanism has been tarnished, this time by the moral failure of its major icon. Yet, Sr. Pujol is far from being the most corrupt of Catalan, or Spanish (left or right) politicians, who took advantage of the last economic bubble to enrich themselves or to illegally finance their parties. Some have been sentenced to jail while judiciary enquiries are dragging on for others. Who could realistically believe now that independence would necessarily mean a cleaner or more efficient government? But maybe Catalans prefer being ruled – for better or worse – by their own kith and kin!

     

    https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/patrice-de-beer/catalonia-vs-spain-clash-of-two-nationalisms